Cuando pensamos en un perro estresado solemos imaginar jadeo, ladridos, inquietud o esa vuelta nerviosa antes de salir a la calle. Lo que no siempre tenemos presente es que el estrés también se nota en el intestino. No es sólo conducta: es fisiología. El sistema nervioso y el sistema digestivo están profundamente conectados. Cuando uno se altera, el otro suele responder. El eje intestino-cerebro El intestino y el cerebro se comunican de forma constante a través del nervio vago, del sistema nervioso autónomo y de mensajeros hormonales como el cortisol. Ante una situación de estrés (una mudanza, una tormenta, quedarse solo en casa o una rutina muy cambiante) el organismo…


