Leishmania,  Patologías,  Suplementos Naturales

Mis 5 básicos con leishmania

La leishmania canina es una enfermedad compleja que afecta al organismo en varios frentes simultáneamente: genera inflamación sistémica crónica, inmunosupresión progresiva y un importante estrés oxidativo a nivel celular. El tratamiento veterinario con alopurinol y/o glucantime y/o miltefosina es imprescindible, pero la nutrición y la suplementación bien planteadas pueden marcar una diferencia real en cómo el perro responde y en su calidad de vida a largo plazo.

Llevo años trabajando con perros leishmania positivos y siempre parto de la misma base: analíticas de control periódicas, alimentación natural adaptada al caso y un protocolo de suplementación individualizado. Pero hay cinco suplementos que aparecen en casi todos mis protocolos. No son una receta universal, necesitan ser individualizados, tienen respaldo científico sólido y encajan con los mecanismos patogénicos específicos de esta enfermedad.

Omega 3.

Un estudio italiano de 2023 con 127 perros leishmania positivos confirmó una reducción de proteinuria del 45% en los animales suplementados con EPA/DHA en dosis terapéuticas. Esto es relevante porque el daño renal es una de las complicaciones más frecuentes y graves de la leishmania canina, y la proteinuria es uno de sus marcadores más tempranos.

El omega-3 actúa modulando la respuesta inflamatoria a través de la producción de resolvinas y protectinas, compuestos que «apagan» activamente la cascada inflamatoria. Sin suficiente EPA/DHA, el organismo no puede resolver la inflamación correctamente, aunque el parásito esté bajo control analítico.

Fuentes naturales de omega 3 son sardinas, caballa, arenque, salmón pero en perros con patologías hay que suplementar igualmente.

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Cúrcuma fitosomal.

La cúrcuma es uno de los antiinflamatorios naturales más estudiados, pero hay un problema: la curcumina convencional tiene una absorción de apenas el 1% porque se destruye en el proceso digestivo antes de llegar a la sangre.

La formulación fitosomal (en la que la curcumina se encapsula en fosfolípidos) resuelve este problema. Estudios demuestran una biodisponibilidad 277 veces superior a la cúrcuma estándar, con una curva plasmática sostenida a lo largo del día.

En el contexto de la leishmania, la curcumina actúa inhibiendo las vías NF-κB y reduciendo significativamente las citoquinas proinflamatorias IL-6 y TNF-α, que se encuentran elevadas de forma crónica en perros con leishmania activa. Es también un potente antioxidante que protege el tejido hepático y renal, dos órganos frecuentemente comprometidos en esta enfermedad.

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Quercetina fitosomal.

El picor intenso que presentan muchos perros con leishmania cutánea tiene un mecanismo: los mastocitos cutáneos se desregulan por la respuesta inmunitaria mediada por IgE que genera el parásito (la famosa titulación), liberando histamina, factor activador de plaquetas e IL-8 de forma continua.

La quercetina es el estabilizador de mastocitos natural más estudiado. In vitro, reduce la liberación de histamina hasta un 72% y la producción de IL-8 un 54%, lo que se traduce en una reducción muy visible del picor y la inflamación cutánea. Además, tiene actividad antiparasitaria directa al inhibir la arginasa de Leishmania, una enzima clave para la supervivencia del amastigoto intracelular.

El mismo problema de biodisponibilidad que la cúrcuma: la quercetina convencional se absorbe apenas un 2%. La formulación fitosomal tiene una biodisponibilidad 62 veces superior con una curva plasmática de 12 horas.

Una buena opción es combinarla con vitamina C (potencia el efecto antioxidante) y bromelina (mejora la absorción).

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Artemisa annua (extracto estandarizado)

La Artemisia annua es la planta fitoterapéutica con mayor evidencia en el contexto de la leishmania. Su principio activo, la artemisinina, tiene efecto trypanocida directo sobre Leishmania infantum.

Además de su acción antiparasitaria, actúa como repelente de flebótomos (el vector transmisor) y tiene un efecto inmunomodulador que favorece la respuesta TH1, la respuesta inmunitaria que necesita el organismo para controlar la infección por Leishmania.

Es la única planta con esa doble acción.

Precaución importante: Requiere monitorización analítica periódica, especialmente de enzimas hepáticas (GPT), ya que puede producir elevaciones transitorias que normalizan al retirarla.

Artemisia Annua en el tratamiento de la Leishmania

Antioxidantes liposomales (glutatión + CoQ10 + resveratrol)

Leishmania infantum multiplica el óxido nítrico (NO) intracelular hasta 4 veces dentro de los macrófagos, destruyendo progresivamente la cadena respiratoria mitocondrial y agotando el sistema antioxidante endógeno. Estudios en perros positivos confirman:

  • Glutatión peroxidasa (GPx) reducida un 40%
  • Catalasa (CAT) reducida un 35%
  • Glutatión reducido (GSH) reducido un 28% (Acta Sci Vet, 2016)

El resultado es un perro crónicamente fatigado, con escasa energía y daño celular progresivo, incluso cuando el parásito está aparentemente controlado con la medicación.

El problema de suplementar con glutatión oral convencional es que prácticamente no llega a la célula, se degrada antes de absorberse. La formulación liposomal encapsula el glutatión en vesículas lipídicas que protegen la molécula y permiten su entrega directa a la célula, con una absorción radicalmente superior.

Combinado con CoQ10 liposomal (que protege la cadena respiratoria mitocondrial) y resveratrol liposomal (que aumenta la actividad de SOD y GPx), el efecto sobre la energía celular es sinérgico y notablemente más rápido que con formulaciones convencionales.

¿Por qué estos cinco son mis favoritos?

Cada uno actúa sobre un mecanismo patogénico diferente de la leishmania canina:

Suplemento Mecanismo diana
Omega-3 Inflamación sistémica + protección renal
Cúrcuma fitosomal Citoquinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α)
Quercetina fitosomal Mastocitos + histamina + acción antiparasitaria
Artemisa annua Efecto trypanocida directo + repelente vector
Antioxidantes liposomales Estrés oxidativo mitocondrial

Usados en combinación, cubren los cinco frentes principales de la enfermedad. No es un protocolo genérico, se debe adaptar a cada caso en función de las analíticas, el estadio de la enfermedad, la medicación veterinaria y las circunstancias individuales del animal.

Recuerda que puedes contactar conmigo para mi servicio de asesoría nutricional. Seguro que puedo ayudarte a mejorar la salud de tu perro o gato
Asesoría Nutricional

Referencias.

Quercetina y mastocitos

Arginasa Leishmania e inhibición por quercetina

Estrés oxidativo en perros con leishmania canina

WSAVA Antiparasitic Guidelines 2025

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