La leishmania canina es una enfermedad compleja que afecta al organismo en varios frentes simultáneamente: genera inflamación sistémica crónica, inmunosupresión progresiva y un importante estrés oxidativo a nivel celular. El tratamiento veterinario con alopurinol y/o glucantime y/o miltefosina es imprescindible, pero la nutrición y la suplementación bien planteadas pueden marcar una diferencia real en cómo el perro responde y en su calidad de vida a largo plazo. Llevo años trabajando con perros leishmania positivos y siempre parto de la misma base: analíticas de control periódicas, alimentación natural adaptada al caso y un protocolo de suplementación individualizado. Pero hay cinco suplementos que aparecen en casi todos mis protocolos. No son una…


